Por fin, es un nuevo día y el reto está a unos cuantos minutos... Me siento un poco más tranquilo respecto al transporte, ya que por el evento el servicio de sólo tres líneas del metro estuvo disponible a partir de las 5:30 am. En la noche prevía me había hidratado bien pero me sobrecobijé para dormir y amanecí sudado y con mucha sed. Si tomaba bastante agua me afectaría para correr (genial, ya tenía un pendiente encima) solo lo resolví bebiendo un poco de agua; no recuerdo que comí como breve desayuno.
Con el número de corredor 4719, me despedí de mamá y salí de casa para dirigirme al metro, yo no paraba de mirar hacia el norte (centro), tenía una adrenalina muy extraña. Me dejaron pasar sin boleto a los andenes, pero no llegaban convoys hacia el centro... sólo al sur, perdí 15 minutos esperando y al tener el tiempo encima mejor me salí y esperé para tomar un camión que mínimo me botara pasando San "Ruco" Abad (sabía que a Izazaga no llegarían por las calles ya cerradas). Pronto tomé un camión, avanzó rápido pero me bajé justo donde comienza el desnivel y el desvío del tránsito. La mega cagué al descender en esa zona mega ñera, y peor aún, todo a osbcuras, seguí caminando derecho hacia el centro, ya se podían ver los cohetes (creó ya habían arranacado las ramas femeniles), el lugar estaba lleno de carros chatarra y eso me generaba mucha alerta, ya que no hay punto de salida de esa zona, estaba en medio de la chingada, jaja, pronto vi un chico atravezar la calle y meterse por una parte de la reja que dividie esa avenida con la calle "ñera" y de inmediato le seguí el paso, sabía yo que al cruzar esa reja ya estaría literal "del otro lado". No me costó nada de trabajo salir de ese tramo, ya bien ubicado aceleré mi paso, bebí un líquido de gatorade "antes del ejercicio" y a la vuelta encontré un guardaropa del evento, dejé mis cosas, ya estaba todo listo, corrí a 20 de noviembre, me perfilé con el resto de los corredores, el clima pintaba excelente, la emoción ya se sentía demasiado. Preparé mi playlist en mi sencillazo shuffle y luego lo pausé, escuché el himno... luego el balazo de arranque... y me dejé llevar... ya no había marcha atrás, la única opción: CORRER.
Toma profunda de oxígeno, música encendida, corazón entregado, pasión desatada, un largo y difícil reto en curso... Nunca olvidaré esa emoción: El escenario del Zócalo capitalino y la luz solar emergiendo del oriente a espaldas de Palacio Nacional mientras rebotaban con las nubes. Yo ya estaba sonriendo y a la vez sentía una confianza enorme en mi mismo... de inmediato seguí disfrutando de los escenarios, pasé muy cerca de mi trabajo, también de mi escuela... reforma... polanco... Sin más ni más ya había llegado a los 10km. Ahora el camino estaba "adornado" con mariachis, quienes nos echaban porras junto con los espectadores; señoras, señores, chavas, chavos y hasta perros corríamos a ritmo y siguiendo la ruta, de repente pensaba en cómo me sentiría pasando los 21km, hasta ese momento y pasando esos 10km yo estaba muy controlado llevando buen ritmo bajo el consejo del señor animoso que nos gritaba a todo pulmón: "¡resistencia, no velocidad, ánimo, ánimo, ánimo!"
No todos los gritos fueron tan agradables, ya que hasta la fecha uno no deja de sorprenderse de tanta cosa que se encuentra durante los recorridos... Recuerdo que por Polanco un grupo enorme de corredores gritaba sin parar: -"¡Arriba el fuaaaa, México con el fuaaaaa!. No los vi ni llegar al km 15, pobres, se agotaron más gritando que corriendo... Poco después de eso, "la primer competente caida", una señora adulta pareció que se torció su tobillo, al pasar varios le gritabamos que tuviera ánimo y que siguiera (puro espíritu de maratonista =))
Por fin terminó ese recorrido de la zona norponiente, ahora nos dirigíamos hacia un tramo del bosque de Chapultepec sobre reforma, pasamos el Auditorio, entramos por Chivatito, no hubo mayor dificultad, ese tramo de bosque si era primordial por todo el oxígeno demandado en la zona de carrera...
Kilómetro 21... Previo a éste, ya pensaba que atravesando el km 21 iba a comenzar a caminar para reponerme un poco y batallar menos para los 42km... Me ganó el orgullo y no me detuve hasta el Km 23, donde de verdad ya no daba una... Ya estaba rumbo a la Condesa, cerca de Parque México, pese que ya había bajado mi ritmo de avance, sentí muchísima hambre, era prácticamente una nescecidad de ingerir sólidos, estaba hambriento, me sentía muy mareado y cansado, ni los previos gatorades e hidratación funcionaban ya. A partir de ahí comencé a tomar fotos desde mi cel empañado en cuanto podía.
Para el km 30 vi más caidos, gente apoyandolos... Que por cierto haré mención de agradecimiento especial de una vez a todas las personas que no eran del staff, pero nos otorgaron dulces, paletas y bombones durante el recorrido. Fueron ángeles en la batalla, en especial la señora que me obsequió en una curva una paleta coronado, fue mi "vuelve a la vida", fue gasolina y alegría ¡¡jajaja!!! Dios me la bendiga a usted y su equipo de mujeres ayuda-maratonistas.
Terminó ese tramo tedioso de la Condesa, donde no solo yo ya estaba caminando, sino el resto de los cercanos también. Entramos a Av. Revolución... Una recta impresionante... sólo se veía el cielo gris, y al fondo los corredores repartidos caminando, cansados, escurriendo, saliéndose de la zona de carrera, siendo asisitidos por los colonos... fue un largo tramo el cual aproveché para retomar paso de carrera, antes de llegar a Mixcoac el bendito staff dio platanos, los cuales me supieron a gloria, deboré la fruta de inmediato... seguí corriendo a buen ritmo, después de unos minutos y escuchar sin querer que ya estaba en el km 29 salimos a insurgentes... el tramo más largo... pero significaba que ya era de una manera muy relativa la recta final.
La avenida estaba llena de espectadores quienes no pararon ni un segundo de apoyarnos con sus gritos de ánimo, vi gente muy bonita y emocionada con el evento.
Seguí subiendo sobre Insurgentes Sur, prácticamente nos acompañabamos los mismos corredores, en unos tramos unos se detenían y otros adelantamos el paso, en otros ellos se adelantaban y otros caminábamos. Así atravacé tooooodo ese largo camino hacia reforma-centro.
Cerca de la glorieta de Colón, nos dieron esponjas húmedas. Luego llegué a la Alameda, cada vez me sentía más cerca de la meta. Llegué al Eje Central y otro tramo semi pesado se aproximó al terminarlo, me llamó la atención un corredor que tenía tatuajes con leyendas en su tricep derecho y en sus pantorrillas... justo al entrar Izazaga volví a caminar, ya estaba cansado de nuevo y le había dado "el último jalón" al ipod. Poco antes de 20 de noviembre sentí una palmada en mi hombro izquierdo, era un chavo flaquillo quien sólo se siguió de largo y gritó "Ánimo que ya vamos a terminar, corraaan"... De la nada le hice demasiado caso y me solté a correr... ya era el último kilómetro, corrí más rápido que el chico animoso y al fondo vi la meta mientras "Welcome to the good life" de Kanye West se reproducía en mi ipod... corrí mas rápido, sin pensar... Lo logré... Lo hice... Terminé el maratón... 42km a mi récord... Vencí las ancias y el hambre, ahora sólo sentía orgullo... Alcé mis brazos al cielo al finalizar y grité múltiples grocerías mientras seguía bajando el ritmo de mis pasos. Me sentí tal cual maratonista-guerrero, invensible y magnificado ante los previos retos de correr. Todas las carreras desde el 2008 hasta ese día quedaron cortas, mas no despreciables, todo tomó sentido y valor al ensamblar los previos retos como una experiencia crucial para completar este maratón.
Seguí mi recorrido de enfriamiento, recibí el último abastecimiento, me rehidraté, recibí mi medalla y la agradecí mucho, busqué el guardaropa, recogí mis cosas, hice estiramientos en la banqueta, me cambié de ropa, me deboré las barras energeticas y volví a beber agua, también me "auto-tomé" un par de fotos con mi medalla.
Satisfecho y enfriadito me dirigí a casa en metro, en el camino un señor quien iba con su hija, me hizo breve platica respecto al maratón y carreras en la Ciudad, yo estaba sentadito, con sonrisa de oreja a oreja y me medalla a la vista, siempre lo hago así.
Al llegar a casa no sentía tanto dolor, mi familia creía que había corrido 10km... cuando les dije que habían sido 42km se sorprendieron mucho. Luego de volver a platicarles, me di un baño, comí un poco, colgué mi camisa de competidor con el resto (es un clásico), y caí como piedra en mi cama... directito a descansar... ya que mis vacaciones de la chamba comenzaron ese domingo =) y me restaban 5 días más, jojojo.
Esa fue mi experiencia "Maratón", sintiendo mucho orgullo por haber sido parte del XXIX - MICM, me hizo darme cuenta de nuevas habilidades de mi cuerpo y psique. Aprendí mucho tal cual ha sido en cada carrera, la experiencia es muy valiosa y el orgullo eterno.
(Todas las fotos capturadas y expuestas en este blog son propiedad del autor del mismo). Copyright (c). Pablo. 2011






